La bitácora del Mirlo

El presente libro, ensayos y crónicas, etnomusicología y manifiesto social, quisiera recuperar el curso de una historia de las sonoridades y de las transformaciones culturales del ruido. La central tesis antropológica que anima sus páginas es que la sociedad se expresa en un campo sonoro y que éste, con sus instrumentos materiales y sus códigos, se constituye en su devenir como un mapa y un genoma social durables. Desbrozando un plano de inmanencia de las sonoridades como codificaciones de las culturas, más adentro de lo que llamamos música, y traspasando el análisis de la musicología eurocéntrica hasta las fibras vibrátiles nativas, Jhoel Arellano nos planta en un universo de las sonoridades como partículas itinerantes, como la expresión más concreta del cuerpo, de la vida y de la cultura humana; campo molecular donde la sonoridad se constituye con el ruido en el silencio. Denunciando los algoritmos de una instrumentalización política de la música, el autor nos hace encontrar la herencia ancestral revelando en un instrumento, un ritmo, una tonada, su metáfora sonora. Y es esa herencia ancestral, música ontológica donde se fusionan humanidad y naturaleza, la que marca la identidad, la perseverancia y la resistencia de nuestro rico mapa sónico, sobre el cual son leídas la historia, la geografía, la antropología, la ecología, la política y la etnomusicología. A través del viaje del Mirlo, apodo de un músico legendario que transportó códigos de Asia a Europa, Arellano viaja por nuestro propio mapa ancestral y recoge amorosamente paisajes, personajes, instrumentos y formas expresivas, de una herencia vital y descolonizadora.

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