El libro de Robinson

Simón Rodríguez o Samuel Robinson es el emblema de la revolución educativa que exigían las Repúblicas conquistadas con la Independencia. La monarquía derrotada en las batallas debía también ser derrotada en las escuelas, y desde una infancia que preparaba a los hombres y mujeres para vivir en libertad. Esta consiste en el uso pleno de la razón y de la voluntad, y debe ser aprendida y practicada desde la más tierna edad gracias al conocimiento de los principios sociales, que son la guía para vivir en una sociedad que satisface las necesidades de todos sin excepción, contando con la voluntad de todos y todas, sin excepción. Para que haya Luces y Virtudes sociales, que es el propósito de la Educación Popular robinsoniana, se debe enseñar a moderar los sentimientos rectificando las ideas mediante la experiencia, en una doble operación que imparte conocimientos a la vez que forja el carácter. La primera gran consigna de esa Educación Popular viene a ser “Educar es crear voluntades”, bajo la máxima de la sociabilidad: “Piensa en todos para que todos piensen en ti”. De allí la invitación de la pedagogía de Simón Rodríguez: “Instruyan y tendrán quien sepa, eduquen y tendrán quien haga”.

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